VÍCTIMAS EXIGEN JUSTICIA
Alexei García|Noticias |Mar, 05/18/2021 – 07:59. Lizbeth fue afectada por la filtración de fotografías íntimas en redes sociales y páginas de internet; a pesar de haber presentado su denuncia, hasta el momento no hay avances y menos resultados. Lo mismo ocurre con otras dos mujeres oaxaqueñas, quienes tuvieron trabas para que su denuncia procediera, debido a que las imágenes filtradas no corresponden a su cuerpo, pero fueron vinculadas a sus cuentas de redes sociales.
“Espero que las autoridades hagan realmente su trabajo y que no dejen morir esto, o que piensen que no pasa nada y que al final de cuentas, temamos por nuestra integridad física porque ya quedamos expuestas“, expresa en entrevista Lizbeth.
Samantha afirma que a pesar de la entrada en vigor de la Ley Olimpia, “no hay ningún avance, no hay ningún detenido hasta el momento por este delito, entonces ya por lo menos procede la denuncia, pero no es como que hagan algo, algo más como para ir a dar con todo esto, porque la verdad es que sí son carpetas o es información que ya no nada más se está moviendo aquí en el estado“, afirma.
Muchas trabas para denunciar
La misma situación ocurre con María, quien expresa: “cuando pongo mi denuncia, si yo no hubiera ido con el abogado, a mí no me hubieran tomado la denuncia; la forma en la que me hacían repetir lo que había sucedido era muy chocante, porque te veían y te juzgaban“.
Relata: “yo junté toda mi información y la puse en un disco para darles las pruebas a las autoridades; cuando se logra por fin el avance de que me tomaran la denuncia, después del peritaje psicológico, acudo con la Policía Cibernética y me dicen: es que no tenemos ese caso; cuando les brindo el número de denuncia, me dicen: no, es que nos los tienen que pedir directamente ellos.
“Y empieza el problema de la pandemia, y me ponen largas y largas, y hasta ahorita es el día en que no sé nada de mi denuncia“, asegura.
Por su lado, María indica sobre las autoridades: “realmente no le toman la importancia necesaria; para ellos es un problema más, yo creo que tiene mucho que ver el machismo, el juzgar a la mujer; y los hombres, son hombres. No les van a hacer nada. Para ellos hay situaciones más importantes que realmente nuestra seguridad, hasta ahorita sigue habiendo el problema que nos toman de locas“.
Las consecuencias de este delito
Sobre las consecuencias de este delito en su vida, Lizbeth indica: “me dio muchísima vergüenza, porque esa es la verdad, muchísima vergüenza, y gente que no me conoce y que te digo que me estuvieron mandando mensajes, entre la vergüenza, el coraje, el miedo“. Asegura que tras la llegada de las imágenes a internet, su vida dio un vuelco completo, pues su caso se viralizó en una región de la entidad oaxaqueña.
En el caso de Samantha, las imágenes no corresponden a su cuerpo; no obstante, en internet y redes sociales circulaba una carpeta con su nombre, su fotografía de perfil y la dirección IP de su red social. Sobre cómo afectó este delito su vida cotidiana, afirma: “me da mucho miedo salir a la calle sola, yo sentía que la gente se me quedaba viendo y tu mente empieza a imaginarse tantas cosas que a lo mejor ni van a pasar, pero ya estás con ese pánico de que empiezas a ver tantas cosas“.
María, a quien ligaron a un vídeo íntimo al difundir imágenes de sus redes sociales y también la dirección IP, afirma: “es algo que te llena de miedo, yo dejé de salir a la calle, o sea mi trabajo era muy público, tuve que dejar mi trabajo y concentrarme en mi negocio porque yo ya no quería salir a la calle sola. Ni siquiera puedo manejar sola todavía“. Incluso ha llegado a tener ataques de pánico, por lo que ha tenido que ser auxiliada por su familia.
No normalizar la violencia, piden a Oaxaca
Las mujeres afectadas piden a la sociedad: “que no normalice la violencia psicológica, la violencia emocional, porque no saben todo el daño que nos hacen, todo el daño porque muchísimo tiempo tuvimos que estar calladas, porque no nos creían o porque nos juzgaban; y a las mujeres que están pasando por la misma situación, les digo que no estamos solas“.